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Oración a San Miguel Arcángel para la Abundancia y la Prosperidad

San Miguel Arcángel, el príncipe de las milicias celestiales y protector del pueblo de Dios, lleva siglos acompañando a los fieles como un refugio cuando todo se pone cuesta arriba. Cuando uno se aprieta con la plata, o busca caminos derechos para salir adelante, son muchos los que se encomiendan a él con confianza: le piden que el trabajo rinda, que en la casa no falte qué llevar a la mesa. Esta oración para abundancia san miguel se reza con ese mismo ánimo, con fe y con respeto.

Oración a San Miguel Arcángel para la Abundancia

Oh glorioso San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias celestiales, tú que peleaste contra el dragón como se cuenta en el Apocalipsis 12:7, escucha con bondad la súplica humilde que hoy te elevo. Bien sabe uno que la abundancia de verdad no viene del oro que se va, sino de la mano generosa de Dios, que cada día da el sustento a sus hijos.

Te ruego que alejes de este hogar toda escasez, toda angustia y toda envidia, y que con tu espada cortes lo que estorba el progreso honrado del trabajo. Como se lee en Daniel 10:13, tú fuiste enviado en auxilio de quienes luchan; por eso te pido que vengas en mi ayuda, para que los proyectos cuajen, se abran las puertas que tienen que abrirse y nunca falte el pan en la mesa de mi familia.

Enséñame, como recuerda Judas 1:9, a no obrar con soberbia, sino a ponerlo todo en las manos del Señor. Que sepa administrar con juicio lo que reciba, sin caer en la avaricia ni olvidarme de los que tienen menos, para que lo poco o lo mucho que llegue sea motivo de compartir, de agradecer y de crecer en virtud.

Dame paz frente a las preocupaciones del dinero y confianza entera en la providencia divina, para que, con el corazón tranquilo, vaya viendo cumplirse las promesas del Padre celestial. Amén.

Cómo rezar esta oración

Esta oración se puede rezar a cualquier hora, aunque muchos la rezan por la mañana, al levantarse y encomendar el trabajo del día, o ya de noche, en acción de gracias. Lo habitual es rezarla nueve días seguidos, como una novena, en un rincón tranquilo y con el corazón dispuesto. Encender una vela blanca, guardar un ratito de silencio y ponerse frente a Dios con fe sincera ayudan a entrar en oración de verdad. Lo demás, hay que dejarlo en sus manos, que Él sí sabe lo que más conviene.

Oración final

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra las acechanzas del maligno. Que la paz y la abundancia de Dios habiten en nuestro hogar, y te damos gracias por tu protección constante. Amén.

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