La novena a San Miguel Arcángel tiene un lugar muy especial en la fe católica. Son nueve días de oración consecutivos, un tiempo para acercarse con el corazón abierto al príncipe de las milicias celestiales y pedirle fortaleza. Aquí en Colombia, como en buena parte de Latinoamérica, son muchísimas las familias que le tienen cariño a San Miguel y le confían sus preocupaciones más hondas.
Origen y tradición de la novena
Esta devoción se remonta a los primeros siglos del cristianismo y está ligada al santuario de Monte Gargano en Italia, uno de los sitios de peregrinación más antiguos dedicados al Arcángel. La Iglesia dio su aprobación al culto ya en el siglo V. Lo de rezar durante nueve días tiene su razón de ser: los apóstoles permanecieron en oración nueve días después de la Ascensión del Señor, y de ahí nació esa costumbre de preparación espiritual que ya tiene siglos. Tratándose de San Miguel, la novena se reza habitualmente del 20 al 28 de septiembre, como preparación para su fiesta, que celebramos el 29 de septiembre junto con los arcángeles Gabriel y Rafael.
El legado del papa León XIII
Hay un hecho que marcó un antes y un después en la difusión de esta devoción. En 1884, el papa León XIII compuso una oración de protección a San Miguel Arcángel después de lo que la tradición describe como una visión durante la misa. Esa oración se rezó al final de cada celebración eucarística durante muchísimos años y ayudó a que la devoción se extendiera por todas partes. Aunque después del Concilio Vaticano II cambió la obligación de rezarla, bastantes fieles la siguen incluyendo en su novena personal. No es para menos: tiene una riqueza espiritual grande y un llamado claro a la conversión. San Miguel, como defensor de la Iglesia y protector contra el mal, encarna esa firmeza de quien se mantiene fiel a Dios pase lo que pase.
Cómo vivir la novena con devoción
Rezar la novena a San Miguel Arcángel no es solo repetir palabras. Es abrirle el corazón a Dios, dejarse tocar, confiar. Cada día se puede enfocar en algo distinto: la protección, la fortaleza, la justicia, la humildad, la fidelidad. Ayuda mucho acompañar la oración con la lectura del pasaje del Apocalipsis 12, 7-12, donde se narra aquella batalla celestial en la que Miguel y sus ángeles vencieron al dragón. En muchas parroquias de Colombia la novena se reza en comunidad, y eso le da un matiz distinto: se siente esa fe compartida que es tan propia de nuestra espiritualidad popular.
Que estos nueve días de oración sincera sean un rato de encuentro con Dios. Que la intercesión de San Miguel Arcángel acompañe cada paso del camino a quienes lo invocan con fe. Al fin y al cabo, renovar la confianza en la protección divina nunca está de más.

