Desde los primeros tiempos de la Iglesia, los católicos hemos mirado a San Miguel Arcángel como un refugio cuando la vida se pone difícil y el espíritu se siente acosado. Son muchos los devotos que se acercan a él pidiendo su intercesión frente a problemas bien concretos: peleas, conflictos, amenazas que a veces ni se alcanzan a ver del todo. Rezar una oración contra enemigos san miguel es, en el fondo, ponerse en manos del defensor que la tradición nos presenta como protector del pueblo de Dios, el mismo que ya venció al mal.
El Arcángel protector en la Sagrada Escritura
A San Miguel lo encontramos en varios pasajes de la Biblia, siempre como príncipe de los ángeles y defensor del pueblo fiel. El Libro de Daniel lo nombra como uno de los principales príncipes que asiste a los creyentes en medio de sus tribulaciones (Daniel 10,13). Más adelante, en el Apocalipsis, aparece como jefe del ejército celestial, el que combate al dragón y lo echa del cielo (Apocalipsis 12,7-9). Hasta su nombre cuenta algo: viene del hebreo y significa ¿Quién como Dios?, una exclamación de fidelidad que dice de una sola vez cuál es su misión, custodiarnos frente a las fuerzas del mal.
La oración a San Miguel compuesta por el Papa León XIII
De las plegarias que se le dirigen, la más conocida la compuso el Papa León XIII a finales del siglo XIX. Cuenta la tradición que tuvo una visión durante la celebración de la Santa Misa, y que de allí salió este texto. Desde 1886 se rezó al final de las misas en latín, como un acto de protección frente a los espíritus malignos. En ella se le pide a San Miguel Arcángel que nos defienda en la batalla y sea nuestro amparo contra las asechanzas del demonio, recordándonos algo que conviene no olvidar: que la pelea del cristiano es, antes que nada, espiritual.
Devociones y santuarios dedicados al Arcángel
La devoción tiene también sus lugares de peregrinación, y de los antiguos. Está, por ejemplo, el santuario de Monte Sant’Angelo sul Gargano en Italia, considerado el más antiguo de Occidente dedicado al arcángel y declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Su fiesta litúrgica cae cada 29 de septiembre, junto a los arcángeles Gabriel y Rafael. Acá en Colombia, como en otros países de tradición hispana, muchas comunidades le rezan novenas y plegarias pidiéndole protección para el hogar y la familia, y así mantienen viva una devoción que ya lleva siglos.
Cuando se reza con fe y humildad, esta oración ayuda a confiar más en la protección de Dios que en las propias fuerzas, sobre todo cuando uno se enfrenta a dificultades, conflictos o personas que hacen daño. La tradición católica no se cansa de recordarlo: el amor a Dios va de la mano con el perdón y la reconciliación, de modo que toda súplica debería nacer de un corazón abierto a la paz y no al rencor. Acudir a San Miguel Arcángel puede ser una manera bonita de poner en sus manos las preocupaciones del día a día, pidiéndole a quien ya venció el mal un poco de fortaleza, discernimiento y amparo para el camino.

