Devoción a San Miguel Arcángel
Desde hace muchos siglos, los católicos hemos encontrado en San Miguel Arcángel un refugio cuando la vida se pone cuesta arriba. En toda parroquia de san miguel arcángel se vive algo parecido: la comunidad se reúne para encomendarse al jefe de los ejércitos del cielo, pidiéndole protección y su intercesión ante Dios. Esta oración está pensada para quien quiera acercarse a él con fe y pedirle su ayuda espiritual.
Oración a San Miguel Arcángel
Oh glorioso San Miguel Arcángel, príncipe de los ejércitos celestiales y defensor de la Iglesia, me acerco a ti con humildad para pedir tu intercesión ante el trono de Dios. Tú, que fuiste elegido para custodiar al pueblo fiel y anunciar los misterios de la salvación, escucha hoy la oración de este devoto que confía en tu amparo.
Recuerda, oh santo arcángel, que la Sagrada Escritura te muestra como protector y mensajero del Altísimo. En el libro de Daniel (10:13) te reconocemos como uno de los primeros príncipes que viene en ayuda del pueblo, y en la epístola de San Judas (1:9) te vemos defendiendo con respeto la obra de Dios frente a toda soberbia. Que tu ejemplo de fidelidad y de servicio fortalezca mi vida cristiana.
Tú también, según nos cuenta el Apocalipsis (12:7), libraste una gran batalla en el cielo y venciste al dragón con la fuerza de Dios. Te ruego que combatas a mi lado las tentaciones y los peligros que amenazan mi alma, mi familia y mi comunidad. Líbrame del mal y ayúdame a mantenerme firme en la fe, la esperanza y la caridad.
Te encomiendo de manera especial a mi parroquia de san miguel arcángel, para que sus sacerdotes, sus fieles y sus catequistas crezcan en santidad y den testimonio del Evangelio. Que bajo tu patrocinio seamos una comunidad unida, fervorosa y siempre lista para servir al Señor. Confío en que llevarás mis súplicas ante Dios. Amén.
Cómo rezar esta oración
Para que esta oración dé fruto, busque un ratito de quietud, a primera hora de la mañana o antes de acostarse, cuando la casa ya está más calmada. Encienda una velita si lo desea, guarde unos minutos de silencio y dispóngase con fe y sencillez, sin ninguna prisa. Lo mejor es rezarla con atención durante varios días, ofreciéndola por lo que usted necesita y por la gente de su comunidad parroquial.
Oración final
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la maldad y las acechanzas del demonio. Te pedimos humildemente que Dios lo domine, y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con tu poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para perdición de las almas. Gracias, San Miguel, por tu intercesión y por cuidarnos siempre.

