Palabra del día: Bajo su sombra
Hay mañanas en que uno se levanta y la jornada ya pesa. Las preocupaciones van llegando una tras otra y da la impresión de que caminamos solos. Pero no. San Miguel Arcángel está ahí, con su espada en alto, recordándonos que en las batallas de cada día no estamos desprotegidos.
La Escritura lo dice claro: «Porque él mandará a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos» (Salmo 91, 11). Esa promesa sigue vigente, no ha caducado. Cuando sentimos que las tinieblas se acercan, la intercesión de San Miguel se levanta como un escudo que no falla. No tenemos que ser fuertes por cuenta propia; basta con dejar que él peleé junto a nosotros.
Empieza este día con esa certeza en el corazón: no estás solo, no estás desamparado. El Príncipe de los Ejércitos Celestiales vela por ti y por los tuyos. Camina con esa confianza puesta.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la maldad y las tentaciones del enemigo. Ruega por nosotros ante Dios, para que vivamos este día con fe firme y corazón en paz. Amén.

