Hoy con San Miguel
Uno se levanta y casi sin querer ya lleva encima el peso del día: las vueltas de la cabeza, las preocupaciones, esas batallas que ni siquiera se ven. Y entre tanto ruido, es fácil creer que va uno solo por la vida. Pero no es así. El cielo pelea con nosotros, y entre los arcángeles San Miguel se para firme como un escudo, frente a todo lo que intenta robarnos la paz.
Algo nos enseña él: que la fuerza de verdad no está en gritar más fuerte que el otro, sino en decir desde el fondo del pecho ¿Quién como Dios?. Pocas palabras, casi un susurro, pero capaces de devolvernos al lugar justo cuando el miedo, la tentación o el puro cansancio quieren mandar en la vida de uno.
No hace falta ser valiente a la brava, por cuenta propia. Alcanza con dejar que él cargue hoy eso que a ti te cuesta tanto sostener. Su intercesión es cercana, rápida, y de las que no fallan.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla de este día. Cubre con tu escudo lo que nos debilita y ayúdanos a elegir el bien con un corazón tranquilo. Que así sea.

