Palabra del día: Bajo su protección
Hay mañanas en que uno se levanta y siente que todo pesa el doble. La fe no se pierde, pero sí se queda quieta, como esperando un empujón. A mí me pasa que, justo en esos momentos, pensar en San Miguel Arcángel me serena. Él peleó contra el dragón con la fuerza de Dios, y eso me recuerda que no estamos solos en la batalla espiritual que libramos cada día, a veces sin darnos cuenta siquiera.
La iglesia de San Miguel Arcángel no es simplemente un edificio con paredes y un altar. Es el rincón donde uno se queda un momento más de rodillas, donde le pide al cielo con el corazón en la mano y siente que alguien lo escucha. Verlo ahí con la espada en alto te hace entender algo que se olvida fácil: la fortaleza de verdad no viene de uno, viene de confiar en Dios.
Ojalá que cada vez que entres a esa iglesia sientas que el Arcángel camina contigo, que no solo pelea por ti sino a tu lado. «Porque él te encomendará a sus ángeles, para que te guarden en todos tus caminos» (Salmo 91,11).
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la maldad y ruégale al Señor que derrame su gracia sobre cada persona que hoy busca refugio en tu iglesia. Que bajo tu protección caminemos con fe firme y corazón sereno. Amén.

