El rosario a San Miguel Arcángel es una de esas devociones que uno lleva en el corazón casi sin darse cuenta. Quizá empezó porque alguien nos lo enseñó de pequeños, o porque en un momento difícil sentimos la necesidad de pedirle algo más a ese arcángel que siempre aparece con la espada, firme, como quien no se deja intimidar por nada. Rezarlo es una forma de acercarnos a él, de pedirle que nos cuide y nos dé esa fortaleza que tantas veces nos falta.
Origen e historia del rosario arcangelical
Todo empieza en el monte Gárgano, en el sur de Italia, allá por el siglo V. Según la tradición, San Miguel se apareció en esa montaña y pidió que se le consagrara un santuario. Desde entonces la devoción fue creciendo, primero por Italia y después por toda la cristiandad. Los fieles empezaron a armar oraciones con estructura de rosario, dedicadas exclusivamente a su intercesión. La versión que más se conoce hoy invoca los nueve coros angelicales y tiene mucho que ver con la tradición carmelita, que siempre promovió este rezo como un complemento cercano a la devoción mariana.
¿Cómo se reza el rosario a San Miguel Arcángel?
Consta de nueve salutaciones, una por cada coro angelical: ángeles, arcángeles, principados, potestades, virtudes, dominaciones, tronos, querubines y serafines. En cada una se reza un Padre Nuestro y tres Avemarías, seguidos de una invocación a San Miguel pidiéndole protección y guía. Cuando se terminan las nueve salutaciones se rezan cuatro Padre Nuestros: tres en honor de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y uno más para el ángel de la guarda. Se cierra con la oración que compuso el Papa León XIII después de aquella visión que tuvo en 1884, cuando decidió encomendar a toda la Iglesia la costumbre de orar a San Miguel al final de cada misa.
La protección de San Miguel Arcángel en la vida del creyente
San Miguel aparece en el Libro de Daniel, en la Epístola de San Judas y en el Apocalipsis, siempre como el guerrero que derrota al dragón y expulsa el mal. No es una figura simbólica lejana: para muchos católicos es un protector real, alguien a quien se le reza cuando las cosas se ponen difíciles. El rosario a San Miguel Arcángel se ha convertido para bastantes familias en una oración de esos momentos en que uno siente que necesita amparo de verdad. La Iglesia lo reconoce como patrono y protector, y su fiesta es el 29 de septiembre, compartida con los otros arcángeles. Ese día, en muchísimas parroquias de Colombia y del mundo, se celebran misas especiales y se reza el rosario arcangelical en comunidad.
Si nunca has rezado el rosario a San Miguel Arcángel, vale la pena intentarlo. No hace falta un momento especial: puede ser al empezar el día, antes de dormir, o en esas horas en que uno siente que las cosas pesan más. Pedirle con fe que nos acompañe y nos defienda no tiene nada de extraño; es simplemente confiar en que no estamos solos. Que San Miguel Arcángel nos cuide siempre.

