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San Miguel Arcángel: el arcángel protector y defensor de la fe

San Miguel Arcángel es de las figuras que más se reconocen en la tradición cristiana. Lo sabemos como el príncipe de los ejércitos celestiales, el que defiende al pueblo de Dios. Conocer su historia ayuda a entender por qué, después de tantos siglos, todavía millones de personas se encomiendan a él cuando pasan por momentos difíciles. Y es que su figura reúne en un solo mensaje la Sagrada Escritura, la devoción popular y la enseñanza de la Iglesia: protección y fidelidad.

El nombre que es una pregunta

El nombre de Miguel ya dice mucho. En hebreo quiere decir “¿Quién como Dios?”, una pregunta que es casi un grito: de humildad y, al mismo tiempo, de rechazo a la soberbia. El arcángel San Miguel aparece en varios pasajes de la Biblia, siempre como protector y como quien combate el mal. En el libro de Daniel se le nombra como uno de los principales príncipes que defiende al pueblo de Israel; en el Apocalipsis, en cambio, se le describe al frente de los ángeles, peleando contra el dragón. De esa presencia en la Escritura viene la confianza que los creyentes le han tenido desde los primeros siglos.

Apariciones y santuarios

La devoción a San Miguel Arcángel tiene apariciones que la tradición ha guardado por siglos. Una de las más antiguas quedó en el Monte Gargano, al sur de Italia: allí, en el siglo V, nació un santuario que todavía hoy recibe peregrinos. Está también Mont-Saint-Michel, en Francia, cuyo santuario se remonta al siglo VIII y se levanta sobre un peñasco. Lugares así ayudaron a que su culto se extendiera por Europa, y muestran cómo la fe en el arcángel fue echando raíces en culturas muy distintas.

Patronazgo y enseñanza de la Iglesia

San Miguel Arcángel se venera como patrono de la Iglesia universal y como protector en distintas circunstancias de la vida. Cuenta la tradición que el papa León XIII, a finales del siglo XIX, compuso una oración dedicada al arcángel tras una experiencia espiritual, y desde entonces esa plegaria se reza en muchos rincones del mundo. Su fiesta cae el 29 de septiembre, día en que la liturgia recuerda también a los demás arcángeles. En el arte sacro casi siempre se le pinta con espada y balanza: la espada, por su lucha contra el mal; la balanza, por la justicia divina.

Hoy la presencia de San Miguel Arcángel sigue muy viva en la oración de cada día, en muchas familias y comunidades. Quienes se encomiendan a él buscan protección ante el miedo, las tentaciones o esos momentos duros que a todos nos tocan, y ponen su confianza en aquel que la Biblia muestra venciendo el mal. Para muchos devotos, rezarle al arcángel San Miguel es una manera sencilla de recordar que no pelean solos sus batallas. Entre la espada y el auxilio, su figura sigue inspirando una fe confiada, de esas que se sienten cerca.

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