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Día de San Arcángel Miguel: Significado, Historia y Devoción

Hay figuras en la fe que uno va queriendo más con los años, y San Miguel Arcángel es una de ellas. Su presencia atraviesa toda la Sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia, y con el tiempo se metió bien hondo en la devoción católica. Conocer el origen bíblico y los datos históricos que han marcado su culto ayuda a entender por qué tantos fieles seguimos encomendándonos a él como defensor y protector ante el mal.

El nombre que es una pregunta de fidelidad

El nombre Miguel viene del hebreo Mi-ka-El, que se traduce como «¿Quién como Dios?». Y no es un simple nombre, sino casi un grito de lealtad al Señor frente a todo lo que pretenda ocupar su lugar. Por ahí se entiende por qué, en la fe cristiana, San Miguel Arcángel aparece como el príncipe de los ángeles: el que combate el mal y vela por el pueblo de Dios. Es una imagen que ha marcado su devoción durante siglos, y por eso muchos cristianos lo reconocen como el ángel que recuerda a la humanidad que solo Dios merece adoración.

Su presencia en la Biblia

A San Miguel Arcángel lo encontramos sobre todo en tres libros: el de Daniel, la breve Carta de san Judas y el Apocalipsis. En Daniel se le describe como el gran príncipe que protege al pueblo de Dios. El Apocalipsis, por su parte, cuenta esa contienda en la que Miguel y sus ángeles luchan contra el dragón, que es la imagen del mal derrotado por el poder divino. De esos pasajes viene esa figura de guerrero de la fe y defensor de la Iglesia que tanto se nos ha quedado grabada.

La fiesta y los santuarios de la devoción

El 29 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de los arcángeles, una fecha ligada de manera muy especial a San Miguel Arcángel. Para muchos fieles, ese día de san arcángel Miguel es una jornada entrañable en la que renuevan su confianza en su protector del cielo. Su culto se fue extendiendo por santuarios que pronto se convirtieron en centros de peregrinación, como el del Monte Gargano, en el sur de Italia, del siglo V, y el de Mont-Saint-Michel, en Francia, del siglo VIII. Cerca del final del siglo XIX, el papa León XIII compuso una oración dedicada al arcángel que durante mucho tiempo se rezó al concluir la santa misa en todo el mundo.

Lo cierto es que hoy la figura de San Miguel Arcángel sigue bien viva, en parroquias, en los hogares y en corazones que le confían sus luchas de cada día. Muchos lo invocan como protector frente a las dificultades y las tentaciones, sabiendo que su propio nombre nos invita a poner la confianza solo en Dios. Rezarle al arcángel es, al fin y al cabo, renovar la certeza de que nadie camina solo en la batalla de la fe: el cielo acompaña a quienes buscan la voluntad del Señor.

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