Hoy con San Miguel
Uno a veces se obsesiona contando lo que le falta, y se le olvida mirar lo que ya tiene. La verdadera prosperidad no entra por el bolsillo sino por el corazón: llega cuando uno se acuesta tranquilo, sabiendo que Dios provee, aunque el camino todavía se vea oscuro.
Lo dijo el Señor: «Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». Y esa vida plena, la que de verdad llena, es la que San Miguel Arcángel custodia con su espada, defendiéndote de todo lo que trata de robarte la esperanza y la confianza.
Por eso, al levantarte, basta con pedirle al Príncipe de los Ejércitos Celestiales que bendiga tus pasos, tu trabajo y los proyectos de tu casa. Donde hay miedo, él pone fortaleza; donde parece haber escasez, él te recuerda que el cielo nunca ha dejado de proveer a quienes confían.
Desde la parroquia de San Miguel Arcángel te pedimos, glorioso defensor: abre nuestros caminos a la abundancia del Padre, líbranos de todo mal y llénanos de fe, esperanza y paz. Amén.

