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Oración de la mañana a San Miguel Arcángel

Verso del día

«Hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatían contra el dragón.»

Apocalipsis 12:7

Meditación

Hay mañanas en que uno se levanta y la pelea no se ve, pero se siente. Ese cansancio raro del ánimo que llega sin avisar, la palabra que lastima antes de que el día cumpla, el miedo chiquito que se cuela detrás de cada cosa que toca uno decidir. Hoy el Apocalipsis nos lo recuerda bien: la lucha más difícil no es contra la persona que tenemos enfrente, sino contra todo lo que quiere apagar esa luz que llevamos por dentro. La duda. El rencor. El desánimo. Y esa vocecilla que sugiere que mejor nos rindamos antes de tiempo.

Lo bueno es que en medio de todo eso no estamos solos, ni de lejos. «Miguel» quiere decir «¿Quién como Dios?», y eso ya es una respuesta, casi un escudo que uno se repite en voz baja cuando siente que le falta la fuerza. Él le hizo frente al dragón y lo venció, no por soberbia, sino porque estaba cuidando la verdad que le habían confiado. Y sigue ahí, peleando en silencio por los que se encomiendan a él, tapando con su espada justo lo que más necesitamos cuidar esta mañana.

Propósito del día

Hoy, antes de responder con enojo, quiero frenar un segundo. Respirar, decir en voz baja «¿Quién como Dios?» y dejar que esa frase me serene el corazón antes de abrir la boca.

Oración final

Para cerrar, rezo despacio esta oración a San Miguel Arcángel y se la ofrezco junto con el día:

San Miguel Arcángel, defiéndeme en la batalla de este día. Sé mi escudo contra el miedo, mi luz en la confusión y mi fuerza cuando el cansancio me alcance. Que nada robe la paz que traigo contigo desde esta mañana. Amén.

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