La novena es una de las expresiones de fe más arraigadas en la tradición católica. Consiste en nueve días de oración continua, durante los cuales el fiel se encomienda a la intercesión de un santo o, en este caso, de San Miguel Arcángel, el príncipe de las milicias celestiales. Rezar una novena de devoción diaria a San Miguel Arcángel fortalece el espíritu y renueva la confianza en la protección divina contra las tentaciones y adversidades de la vida cotidiana.
Oración a San Miguel Arcángel para cada día de la novena
Oh glorioso San Miguel Arcángel, príncipe de los ejércitos celestiales, vencedor del dragón y defensor de la Iglesia de Dios. Hoy me presento ante ti con humildad y fe, pidiendo tu poderosa intercesión ante el trono del Altísimo. Tú que, como narra el libro de Daniel 10,13, fuiste enviado como protector del pueblo de Dios, sé también mi protector en estos días de oración. Alcánzame del Señor la gracia de perseverar en la fe, de resistir las tentaciones del enemigo y de crecer en la virtud de la caridad. Que tu espada de luz me acompañe cada día de esta novena. Amén.
Cómo rezar esta novena
Esta novena se reza durante nueve días consecutivos, preferiblemente a la misma hora cada día. Se sugiere encender una vela blanca o dorada en honor a San Miguel Arcángel y buscar un momento de silencio para orar con recogimiento. Puede rezarse por la mañana al despertar o por la noche antes de descansar. Lo más importante es la constancia y la sinceridad del corazón al encomendar las intenciones al arcángel.
Oración final
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la maldad y las acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, humildemente te lo pedimos. Y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

