Estatua detallada del Arcángel Miguel matando a un dragón en Augsburgo, Baviera, Alemania.

Oración a San Miguel Arcángel contra enemigos visibles e invisibles

En momentos de conflicto, injusticia o persecución, los fieles católicos han encontrado refugio en la intercesión de San Miguel Arcángel. El príncipe de los ejércitos celestiales, aquel que venció al dragón según el libro del Apocalipsis 12,7, es invocado como defensor contra toda fuerza del mal. Esta oración se dirige a él pidiendo protección tanto contra enemigos que se manifiestan abiertamente como contra aquellos que actúan en la sombra.

Oración a San Miguel Arcángel contra los enemigos

Oh glorioso San Miguel Arcángel, defensor del pueblo de Dios y vencedor de las fuerzas del mal, acudo a ti con confianza y devoción. Tú que luchaste contra el dragón y lo derrotó con el poder de Dios, te pido que me defiendas de todo enemigo que busque hacerme daño, tanto visible como invisible. Cubre mi vida con tu escudo celestial y aleja de mi camino a quienes proceden con malicia y engaño. Que tu espada de luz corte las cadenas de toda envidia, calumnia y persecución que se levanten contra mí. Protégeme a mí y a mi familia, y concede que la justicia divina prevalezca sobre toda injusticia. Amén.

Cómo rezar esta oración

Se recomienda rezar esta oración durante nueve días seguidos, preferiblemente por la mañana antes de iniciar las actividades del día. Encender una vela blanca y hacer la señal de la cruz al comenzar y al finalizar. Es importante rezar con el corazón limpio de rencor, pues San Miguel Arcángel defiende al que confía en Dios y no al que busca venganza. Puede acompañarse con un Padrenuestro y un Avemaría.

Oración final

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la maldad y las acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, humildemente te lo pedimos. Y tú, príncipe de la milicia celestial, conduce al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

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