Hoy con San Miguel
Uno abre los ojos cada mañana sin saber qué le va a traer el día, pero esto sí lo tengo claro: nunca salimos a caminar solos. San Miguel Arcángel va delante, con esa espada de luz abriendo paso donde todo parece cerrarse. Su nombre significa ¿Quién como Dios?, un grito que me recuerda que no hay miedo capaz de ganarle al amor que nos sostiene.
Cuando la preocupación por el sustento, o por lo que vendrá, se siente pesada, me acuerdo de que la abundancia de verdad nace del alma tranquila. San Miguel pelea batallas que uno no alcanza a ver, y con su cuidado va despejando el camino para que la confianza y la esperanza echen raíces en el corazón. Y eso, a veces, ya es bastante.
El ángel del Señor acampa en torno a los que lo aman y los libra. Salmo 34
Antes de arrancar el día, le rezo esta oración de protección a San Miguel Arcángel: San Miguel Arcángel, defiéndeme en el combate, cubre con tu escudo mis pasos y mi hogar. Aleja lo que robe mi paz y abre mis caminos a la abundancia que viene de Dios. Que tu protección me acompañe hoy y siempre. Amén.
